Alan Gross: Castro's prisoner
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    Alan Gross a 24 horas

    Publicado el jueves, 03.03.11

    Alan Gross a 24 horas
    By MIGUEL COSSIO

    En 24 horas el régimen de Raúl Castro enjuiciará a Alan P. Gross por el
    supuesto delito de ayudar a Cuba a abrirse al mundo y éste a Cuba.

    El norteamericano enfrentará una disyuntiva crucial: o se autoinculpa y
    acepta los cargos que se le imputan, a cambio de un salvoconducto al
    Purgatorio, donde ha estado desde diciembre del 2009, que le
    significaría una condena menor y eventualmente la excarcelación. O se
    declara inocente y termina sentenciado a 20 años de cárcel, como la
    prensa oficial ya adelantó.

    Nadie duda del denuedo con que los inquisidores de la seguridad del
    Estado deben haber trabajado en estos 15 meses para arrancarle una
    confesión a Gross. Un hombre, menguado psicológica y físicamente, y
    tratado como conejillo de Indias de laboratorio político a manera de
    escarmiento, para que Washington elimine los programas de ayuda a la
    oposición.

    Si el régimen lo permite, a partir de mañana asistiremos al desfile de
    ``pruebas'', que pueden incluir desde el testimonio de William Miller,
    un destacado miembro de la comunidad judía en Cuba que tuvo contacto con
    Gross, hasta el de los agentes de temporada, Carlos ``Emilio'' Serpa
    Maceira y Moisés ``Vladimir'' Rodríguez Quesada, y los dictámenes de
    ``expertos'', como la capitana Mariana y el joven ciberpolicía Eduardo
    Fontes Suárez, a quien imagino disertando cómo el color de las teclas de
    los equipos que llevaba el señor Gross revelaban su ánimo subversivo
    contra el Estado cubano.

    El juicio será un montaje con guión de Castro, de sobrada experiencia
    como dramaturgo político, al estilo de los procesos a los pilotos y a
    Huber Matos en 1959; a Marquitos en 1964; a Ochoa-La Guardia (Causa 1) y
    a Abrantes (Causa 2) en 1989; y a 75 opositores durante la Primavera
    Negra en el 2003.

    A diferencia de aquellos, el contexto del caso Gross es más adverso. El
    régimen afronta una situación económica crítica, al punto de que a mes y
    medio del congreso del partido comunista frenó los despidos de
    trabajadores estatales, a quienes confiaba incorporar prontamente al
    cuentapropismo. No por gusto el jefe nacional de Inteligencia de Estados
    Unidos, James Clapper, manifestó ante el Congreso sus serias dudas
    acerca del plan de Raúl Castro, al tiempo que alertó de posibles
    protestas callejeras en la isla, a causa del descontento popular.

    Por otro lado, el desespero gubernamental por detener a la oposición y a
    los blogueros y periodistas independientes crece. Las pruebas están en
    los recientes mítines de repudio contra las Damas de Blanco y en la
    publicación en blogs oficialistas del video del linchamiento verbal
    contra el diplomático estadounidense Lowell Dale Lawton, por mencionar dos.

    Al castrismo se le ha ensanchado el boquete en los frentes económico y
    de telecomunicaciones. El juicio a Gross se inscribe en este último. Por
    eso los fiscales buscarán la autoinculpación. ¿Qué escenario
    prevalecerá? En 24 horas sabremos. Quizás.

    http://www.elnuevoherald.com/2011/03/03/896234/miguel-cossio-alan-gross-a-24.html