Alan Gross: Castro's prisoner
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Archives
Recent Comments

    Alan Gross, una pieza en el chantaje castrista

    , una pieza en el chantaje castrista
    Tuesday, February 8, 2011 | Por Mario J. Viera

    PORT CHARLOTTE, Florida, febrero, www.cubanet.org -El plan se fraguó
    hace 14 meses. La Seguridad del Estado conocía perfectamente qué hacía
    en Cuba Alan Gros. No tenían ninguna duda: Alan no estaba haciendo
    ninguna labor de espionaje. Tal vez no les agradara que repartiera
    celulares y equipos de computadora entre la comunidad judía; pero de ahí
    no pasaría.

    Sin embargo el castrismo es muy hábil a la hora de crear situaciones
    críticas, y surgió la idea brillante de ordenar el arresto del
    contratista americano ya cuando se disponía a abandonar el país. ¿El
    propósito? Utilizar su arresto como una pieza de cambio a favor de la
    liberación de los cinco espías cubanos condenados en los Estados Unidos.

    Lo que el mundo dijera al respecto nada les importaría. La izquierda
    internacional, los intelectuales filo comunistas, los acomodados progres
    que disfrutan de buenos hoteles y gozan de un muy buen estándar de vida
    en Europa, no dirían nada en contra; ellos seguirían redactando cartas a
    favor de la supuesta injusticia que el odiado imperialismo había
    cometido contra cinco "héroes" supuestamente también "anti terroristas".

    Se había producido un canje de espías entre los Estados Unidos y Rusia,
    ¿por qué no sucedería lo mismo en el caso de los espías cubanos y Alan
    Gross? Pensaron los intrigantes de la inteligencia cubana y los
    ancianitos que controlan el poder. Tan confiado estaban que hasta el
    propio aseguraría que sus cinco agentes estarían de regreso
    antes de que terminara el 2010. Sin embargo la Casa Blanca rechazó tal
    posibilidad.

    Todavía no habían levantado cargos contra Gross. Esperaban confiados
    pero sin dejar de lado sus presiones sobre la comunidad judía de Cuba;
    es por eso que Raúl asistió a la celebración de la fiesta del
    Janucá en la sinagoga Beth Shalom. Conocían perfectamente que la
    Secretaria de Estado, Hillary Clinton había pedido a organizaciones
    judío americanas que intercedieran ante el gobierno de Cuba a favor de
    Alan Gross.

    Por supuesto, dirigentes de la comunidad judío cubana se apresuraron a
    decir que no conocían a Alan Gross. Así Adela Dworin, presidenta de la
    comunidad judía cubana, pocos días antes de la visita de Raúl Castro a
    la sinagoga declaró: "Es lamentable lo que ha ocurrido con ese señor. Lo
    más triste ? agregó ? es que se haya querido involucrar a la comunidad
    judía en Cuba, que es totalmente ajena". Por su parte, Mayra Levy del
    Centro Hebreo Sefardí, afirmó que nunca había conocido a Gros y que este
    jamás entró en contacto con el Centro Sefardí.

    Odén Marichal, secretario del Consejo de Iglesias de Cuba durante una
    conferencia de prensa declaró que en el marco de una entrevista que
    tuviera en Estados Unidos con Peter Brennan, coordinador de asuntos
    cubanos del Departamento de Estado y en otra con Dan Restrepo del
    Consejo de Seguridad Pública, que habían dejado "bien claro (…) que la
    comunidad hebrea de Cuba, que es miembro del Consejo de Iglesias de
    Cuba, nos dijeron: "Nosotros jamás tuvimos relación con ese señor, jamás
    nos trajo equipo de ningún tipo…' ellos negaron cualquier relación con
    Alan Gross"

    Con la complicidad de los representantes de la comunidad judía se
    preparaba el plan B. Acusar a Alan Gross de actividades de espionaje a
    favor del gobierno de los Estados Unidos. Había que apretar la tuerca
    para lograr su propósito, obtener un significativo triunfo político
    sobre los Estados Unidos, la liberación de los espías cubanos.

    Poco antes de que La Habana anunciara que se instruirían de cargos a
    Alan Gross con una petición fiscal de 20 años de privación de
    de acuerdo con lo estipulado en la Ley 88, Gerardo Hernández se retractó
    de su anterior declaración de no haber conocido los planes del gobierno
    de Cuba de derribar sobre aguas internacionales a las avionetas de
    y ahora dice: "Es una farsa. Estoy seguro que todo
    cubano sabe que no tengo ningún desacuerdo con mi gobierno acerca del
    derribo de los aviones. Yo no sabía nada acerca de los vuelos de ese
    día, así que no podía saber que iban a ser derribados. Creo que sucedió
    en el espacio aéreo cubano, lo cual no es un crimen según el derecho
    internacional".

    Este cambio de posición la hizo a dos representantes de la quinta
    columna anti americana, Danny Glover y Saul Landau, durante una visita
    que estos le hicieran en la Penitenciaría Federal en Victorville,
    California.

    Todo parece indicar que el plan ya estaba en marcha. Ahora se acusaría
    formalmente a Alan Gross. El propósito, por supuesto es utilizar al
    contratista americano como pieza de chantaje para presionar a Estados
    Unidos ante la opinión nacional obligándole a transigir por un cambio a
    favor de los cinco agentes de la represiva inteligencia cubana.

    http://www.cubanet.org/opiniones/alan-gross-una-pieza-en-el-chantaje-castrista/